enero 26, 2026

No me tropiezo, estoy probando la resistencia del mobiliario.


Toda mi vida pensé que era torpe.
No
“Ay, qué distraído”
Sino nivel:
“¿CÓMO te golpeaste con la pared si la pared no se mueve?”
Spoiler:
La pared sí se mueve.
Hacia mí.
A velocidades injustas.

enero 12, 2026

Poner nombre: Cuando mi cerebro dice “Sin etiqueta no paso”



Yo no pongo nombres porque sea tierno.
Pongo nombres porque si no, colapso.
Mi cerebro ve el mundo y dice:
“Todo esto está bonito, pero ¿Qué es qué?”
Y si no hay nombre… no hay paz.

La etiqueta no me define, pero me orienta



Para algunas personas, una etiqueta es una carga.

Algo que encasilla, que limita, que reduce.
Para mí, una etiqueta es un mapa.
El diagnóstico no me convirtió en alguien distinto, le dio nombre al cúmulo de cosas que cargué durante años con tristeza, molestia y vergüenza.

No me volví “solo autista”, dejé de verme como alguien defectuoso sin explicación.

No uso el diagnóstico como presentación.
No voy por la vida anunciándolo.
No es lo primero que digo ni lo único que soy.
Soy persona.
Y además, soy autista.
Una cosa no cancela la otra.

enero 10, 2026

La ecolalia: cuando mi cerebro guarda audios y los reproduce después



Si alguna vez me has escuchado repetir frases que no vienen a cuento, cantar una línea específica en bucle o responder con algo que parece sacado de otro universo…

No, no estoy improvisando.
Probablemente es ecolalia.

Las cosas que siempre vuelven

No todas las cosas que me importan llegan como una ola gigante.
Algunas no arrasan, no consumen todo, no exigen atención total.
Algunas siempre están.
A eso yo les llamo fijaciones.

Cuando algo se vuelve hogar


No siempre supe que lo que me pasaba tenía un nombre.

Durante mucho tiempo pensé que solo era “muy intenso”, “muy clavado”, “muy obsesivo”.
Hoy sé que eran hiperfijaciones.
No es solo que algo me guste.
Es que algo me organiza por dentro.

¿Qué es una fijación? (cuando un interés no te consume, pero te sostiene)

`
Una fijación no es una obsesión, tampoco es un gusto pasajero ni un hobby cualquiera.
Una fijación es un interés que se queda.
  • No llega con urgencia ni se va con drama.
  • No absorbe todo tu tiempo, pero siempre está ahí, como un hilo constante que atraviesa la vida.
Las fijaciones no gritan.
Acompañan.

¿Qué es una hiperfijación? (Y por qué no es lo mismo que una fijación)


La palabra hiperfijación se usa mucho, pero casi siempre se usa mal.
Se confunde con gusto, con hobby, con obsesión pasajera… y no.
Una hiperfijación no empieza en la cabeza.
Empieza en el sistema nervioso.

Amarillo (O la forma en que un color me grita)


Hay colores que se miran y
 otros que entran sin permiso.
El amarillo no se posa en mis ojos:
Irrumpe.
No pregunta si estoy listo.
No espera turno.
Es luz que no sabe bajar la voz.


No es que lo odie.
No es una postura estética.
No es una manía excéntrica.


enero 09, 2026

Aprender a no disculparme por sentir


 Me disculpo antes de que alguien se incomode.

  • Me disculpo por existir con volumen.
  • Por reírme mucho.
  • Por no reírme.
  • Por llorar.
  • Por no saber por qué estoy llorando.
  • Me disculpo por escribir demasiado.
  • Por tardar en responder.
  • Por no tener palabras.
  • Por tener demasiadas.

Durante mucho tiempo aprendí que sentir tenía que venir con una advertencia.

enero 08, 2026

Cuando el esfuerzo nunca parece contar


Hubo mucho tiempo en el que esforzarme no se sentía como algo valioso, 
sino como algo esperado.
No importaba cuánto hiciera, siempre parecía insuficiente o mal interpretado.
Gran parte de eso vino de cómo se leía mi forma de reaccionar al mundo.

Si algo me dolía, no era dolor: era exageración.
Si un ruido me saturaba, no era sobrecarga: era quejarme.
Si una textura me incomodaba, no era una reacción sensorial real: era “ponerme especial”.


“Siempre te quejas de algo.”

Sobrevivir al borde (cuando vivir se volvió resistir)

Nota importante antes de leer
Este texto habla de conductas de autolesión y consumo como formas de supervivencia. No busca promoverlas ni describir métodos; busca nombrar lo que pasó para dejar de cargarlo en silencio.

Hubo años en los que no estaba viviendo.
Estaba resistiendo.

La risa como escudo: humor como estrategia de supervivencia aprendida


Durante mucho tiempo, el humor fue una forma de salvarme.
No porque siempre entendiera los chistes, sino porque entendí rápido que reír era seguro.
  • Reír encajaba.
  • Reír descomprimía.
  • Reír evitaba preguntas.
Hay algo que no siempre se dice sobre el humor:
  • No siempre nace de la comprensión.
  • A veces nace del aprendizaje social.
  • Muchas veces no entendía el chiste completo.
  • O no entendía por qué era gracioso.
  • O llegaba tarde a la intención.

Cuando entender no calma (todavía)


Entender no llegó como alivio inmediato, llegó como una linterna encendida en una habitación llena de recuerdos.

De pronto, muchas cosas comenzaron a cuadrar y eso no siempre calma.

Después del diagnóstico: el duelo silencioso



El diagnóstico no apareció de la nada.
Durante años hubo una espinita constante, casi un ruido de fondo:
¿Y si sí soy…?
¿Y si todo esto tiene un nombre?
Antes y durante las evaluaciones, esa duda convivía con la negación ligera.
Con bromas, con un “imagínate que sí… nah, no creo”.
No porque la idea fuera absurda sino porque parecía demasiado grande para mirarla de frente.

enero 07, 2026

Cuando hacer stimming parece incomodar (pero no a mí)



Hay un momento muy específico en el que te das cuenta de que algo no incomoda a tu cuerpo, sino a la mirada ajena.
  • Mover las manos.
  • Balancear el cuerpo.
  • Jugar con los dedos.
  • Repetir un movimiento.
Nada de eso me duele, altera o desregula, al contrario. Eso es regulación.

Durante mucho tiempo aprendí a frenar esos movimientos.

Tú lo percibes como cambio, pero solo dejé de reprimir quién soy



Hay una observación que aparece mucho después de un diagnóstico tardío:
“Has cambiado.”
  • A veces suena neutra.
  • A veces preocupada.
  • A veces crítica.
Pero casi nunca es precisa, porque lo que otros llaman cambio en realidad es menos represión.


“Te ves más autista” y la regresión de habilidades

enero 06, 2026

No parecer autista (y serlo igual)


Hay una frase que he escuchado y sigue siendo incómoda:

“No pareces autista.”


Casi siempre viene con buena intención, a veces incluso como un halago.
Pero nunca es neutra, porque “no parecer” suele significar que aprendí a adaptarme, a leer reglas invisibles, a copiar gestos, tonos y silencios hasta que el cuerpo se cansa… pero no se nota.
No parecer autista no significa que no lo sea, significa que el costo ocurre por dentro.
No parezco autista porque durante mucho tiempo, pasar desapercibido fue sinónimo de éxito.

Comida: cuando el sabor cambia sin aviso


Hay días en los que una comida es segura, la he comido antes y sé cómo sabe.
Sé cómo se siente y aun así… Algo cambia.
  • No es visible.
  • No siempre es el olor.
  • A veces es la textura.
  • A veces es el sabor.
  • A veces es algo que no sé nombrar.
Solo sé que mi cuerpo lo detecta antes que yo.
El problema no es “ser quisquilloso”.
El problema no es “no querer comer”.

Brown noise: cuando el cerebro por fin se calla (explicado sin ponerse mamador)

 

No sabía que lo necesitaba hasta que lo puse, no lo estaba buscando como solución científica, ni como “herramienta para productividad”, ni porque dijera TDAH o TEA en el título del video.
Lo puse porque estaba tenso y funcionó.

No suena como ruido

Texturas: cuando el “ew” no es opcional

 

Hay texturas que no solo se sienten mal, se sienten incorrectas. No es un “no me gusta”.
Es un mi cuerpo dijo NO antes de que yo pensara nada.
Y lo peor: casi nunca puedo explicarlo bien sin que parezca exageración.
Porque desde fuera es solo:
  • “es una tela”
  • “es un plástico”
  • “es una sensación mínima”
Pero desde dentro… es ew.
Es no.
Es sácalo de mí.

enero 05, 2026

Sonidos: cuando el ruido no es solo ruido



Si tuviera que elegir un villano principal en mi vida sensorial, no sería una textura.

Sería el sonido.

  • Porque con el sonido no se va al cerrar los ojos.
  • No se puede esquivar fácil.
  • No siempre avisa.



Y cuando pega… pega directo al sistema nervioso.


Sensorialidad: cuando el cuerpo opina primero


Hay cosas que mi cuerpo decide antes de que yo pueda pensarlas
  • No pasan por el filtro de la razón
  • no piden permiso
  • no se negocian
Simplemente ocurren.

Las señales que no parecían señales

Durante mucho tiempo, pensé que no había señales claras.
Que todo había sido “normal”.
Que simplemente me costaban un poco más las cosas.


Pero al mirar atrás con otros ojos, las señales estaban ahí. Solo que no parecían señales.

Por qué necesito tiempo para responder

No siempre respondo de inmediato y no es desinterés. No es falta de ideas y tampoco es que “me haya quedado en blanco”.
Es procesamiento, cuando alguien me habla, no recibo solo palabras. Recibo tono, ritmo, intención, contexto, implicaciones posibles.

Todo llega al mismo tiempo y antes de responder, mi mente hace varias cosas a la vez:
  • Entiende lo literal
  • Interpreta lo implícito
  • Revisa si hay ambigüedad
  • Evalúa cómo se sentirá la otra persona
  • Busca una respuesta que sea fiel a lo que pienso
Eso toma tiempo y en un mundo que valora la rapidez, la pausa suele leerse como duda o torpeza. Pero en mi caso, es todo lo contrario: Es cuidado.
Responder rápido muchas veces significa responder mal o responder algo que no representa lo que realmente quiero decir. Por eso, cuando se me presiona (“contesta”, “di algo”, “no es tan difícil”) mi pensamiento se bloquea.

Pensamiento no lineal y asociaciones raras

 

Una idea rara vez llega sola y en mi mente, una idea llama a otra, esa a otra distinta y esa última puede parecer completamente fuera de lugar para quien observa desde afuera. Pero para mí, hay una conexión.

No pienso en línea recta, pienso por asociaciones. Algo que escucho activa un recuerdo y ese recuerdo conecta con una imagen.

La imagen con una emoción.
La emoción con una pregunta distinta a la original.
Y así, sin darme cuenta, ya estoy en otro punto del mapa.

TEA grado 1: cuando nadie lo nota, ni tú


Durante mucho tiempo, nadie notó nada extraño... Y yo tampoco.
  • Aprendí a pasar desapercibido.
  • A cumplir.
  • A adaptarme.
  • A hacer “lo que se espera”, aunque no supiera muy bien cómo lo estaba logrando.

Desde fuera, todo parecía funcionar.
Ese es uno de los grandes silencios del TEA grado 1:

  • No llama la atención
  • No incomoda lo suficiente
  • No rompe nada visible
Así que nadie pregunta y tú aprendes que, si puedes seguir adelante, entonces “todo está bien”.

ʕ⁠´⁠•⁠ᴥ⁠•⁠`⁠ʔ RIZOMA: PENSAR SIN LÍNEAS RECTAS

 Aquí no se piensa en línea recta y está bien.

Si intentara explicar cómo funciona mi mente usando un dibujo, no sería una línea.
Tampoco un esquema ordenado, ni una lista numerada.

Sería un rizoma.