Durante mucho tiempo pensé que aceptar apoyos significaba aceptar una derrota.
Me tomó más de un año empezar a utilizarlos de forma constante y, siendo completamente sincero, todavía hay días en los que me cuesta hacerlo sin sentir un poco de vergüenza.
Me tomó más de un año empezar a utilizarlos de forma constante y, siendo completamente sincero, todavía hay días en los que me cuesta hacerlo sin sentir un poco de vergüenza.
Es curioso, porque si alguien me preguntara si otra persona debería sentirse avergonzada por usar herramientas que le facilitan la vida, respondería que no sin pensarlo dos veces.
Pero cuando se trata de mí... La respuesta cambia.





