Antes de empezar, quiero dejar algo claro:
Esto es muy personal.
No está escrito desde la distancia suficiente como para fingir que todo lo que hay aquí se convirtió en una anécdota cómoda, pero tampoco está escrito para hacer del dolor un espectáculo. Son recuerdos, fragmentos de notas antiguas y la forma en que hoy intento comprender una parte bastante larga de mi propia vida.
Hay temas delicados entre estas páginas.
No voy a pedirte que los atravieses conmigo de principio a fin solo porque decidiste comenzar a leer.
Puedes detenerte; puedes saltarte una parte; puedes cerrar esto y volver otro día... o puedes decidir que no quieres continuar en absoluto.
No hay premio por leer las cuarenta y tantas páginas de una sentada, además de probablemente necesitar agua y estirar la espalda.
Esta historia ya ocurrió; no necesito que nadie la soporte por mí... así que léela únicamente hasta donde tú quieras.
Lo único que pido, si decides quedarte, es que recuerdes que cada versión de mí que aparece aquí estaba haciendo lo que podía con aquello que tenía en ese momento. Algunas páginas fueron escritas mientras todavía intentaba entender qué me estaba pasando; otras las escribo ahora, con palabras que entonces no tenía. Entre ambas hay años... y una persona que siguió estando aquí para contarlos.




