
Cuando recibí mi diagnóstico de autismo pensé que la parte difícil ya había terminado, durante años viví entre dos pensamientos.
"No soy autista."Había días en los que descartaba la idea por completo, otros en los que ciertas situaciones hacían que la duda regresara con más fuerza. Era una conversación silenciosa que llevaba conmigo desde hacía mucho tiempo.
Y, casi inmediatamente después.
"¿Y si sí?"
Cuando finalmente obtuve un diagnóstico, sentí alivio, no porque el autismo apareciera ese día, sino porque, por primera vez, muchas piezas comenzaron a acomodarse.
Pensé que la historia terminaba ahí...
Qué ingenuo fui
Después del diagnóstico hice lo que hacemos casi todos:
Pensé que la historia terminaba ahí...
Qué ingenuo fui
Después del diagnóstico hice lo que hacemos casi todos:
- Abrí internet
- Leí artículos
- Vi videos
- Busqué experiencias de otras personas autistas
Pero también pasó algo que no esperaba: Empecé a compararme
Al principio eran comparaciones pequeñas.
Ya no era:
Y esa pregunta es imposible de responder, porque siempre encuentra una razón para cambiar la meta.
Si descubría que el contacto visual también podía ser aprendido, entonces el problema era otro.
Si entendía que el masking existía, entonces encontraba otra diferencia.
Si descubría que muchas personas autistas trabajaban, estudiaban, tenían pareja o amigos, inmediatamente aparecía otra comparación distinta.
Lo curioso es que nadie me decía que no parecía autista.
"Yo no hago eso"Después se volvieron más frecuentes, más exigentes, más crueles y sin darme cuenta había cambiado una pregunta por otra.
"A mí no me pasa igual"
"Nunca reaccioné así"
Ya no era:
"¿Soy autista?"
Ahora era:
"¿Soy suficientemente autista?"
Y esa pregunta es imposible de responder, porque siempre encuentra una razón para cambiar la meta.
Si descubría que el contacto visual también podía ser aprendido, entonces el problema era otro.
Si entendía que el masking existía, entonces encontraba otra diferencia.
Si descubría que muchas personas autistas trabajaban, estudiaban, tenían pareja o amigos, inmediatamente aparecía otra comparación distinta.
Era una carrera que nunca terminaba.
Lo curioso es que nadie me decía que no parecía autista.Nadie
Esa voz era completamente mía.Y durante mucho tiempo pensé que estaba cuestionando mi diagnóstico, hoy creo que en realidad estaba cuestionando mis propios prejuicios.
Crecí con una imagen muy específica del autismo:
- Una imagen infantil
- Una imagen rígida
- Una imagen donde todas las personas autistas parecían compartir exactamente las mismas características
Me mostraron una y otra vez los ejemplos que el algoritmo consideraba más representativos y terminé creyendo que existía una manera correcta de ser autista.
- Yo tengo tatuajes
- Perforaciones
- Me gusta teñirme el cabello (Me voy a quedar pelón a este paso)
- Hay días en los que disfruto salir con amigos (o al menos lo intento)
- Hay otros en los que mi batería social se descarga tan rápido que necesito esconderme del mundo por un rato (O simplemente no querer sonreír 24/7 porque es cansado)
- Hago stimming
Hasta que entendí algo muy simple:
Hay otros estereotipos de los que se hablan:
Y luego estoy yo
Me encanta dibujar, pero no me considero bueno.
Amo la música, pero si me pides cantar probablemente entenderás por qué prefiero escucharla.
Me fascinan los animales marinos, podría pasar horas viendo documentales sobre ellos, pero no podría dar una conferencia de biología marina.
Soy muy fan de Star Wars (MUCHISIMO) pero no soy una enciclopedia caminante, no me sé el nombre de cada soldado clon.
No recuerdo todas las fechas (A veces ni mi cumpleaños, gracias Google calendar)
No puedo citar de memoria cada diálogo de las películas y durante un tiempo pensé que incluso eso jugaba en mi contra.
No estaba comparando mi vida con la realidad
La estaba comparando con un estereotipo y los estereotipos nunca fueron buenos describiendo personas
Hay otros estereotipos de los que se hablan:
- El del autista extraordinario
- El genio
- El prodigio
- La persona que memoriza absolutamente todo sobre su interés especial
- El músico excepcional
- El matemático brillante
- El artista que dibuja como si hubiera nacido con un lápiz en la mano
Y luego estoy yo
Me encanta dibujar, pero no me considero bueno.
Amo la música, pero si me pides cantar probablemente entenderás por qué prefiero escucharla.
Me fascinan los animales marinos, podría pasar horas viendo documentales sobre ellos, pero no podría dar una conferencia de biología marina.
Soy muy fan de Star Wars (MUCHISIMO) pero no soy una enciclopedia caminante, no me sé el nombre de cada soldado clon.
No recuerdo todas las fechas (A veces ni mi cumpleaños, gracias Google calendar)
No puedo citar de memoria cada diálogo de las películas y durante un tiempo pensé que incluso eso jugaba en mi contra.
Porque internet parecía decirme que un interés especial tenía que verse espectacular, como si amar algo implicara saberlo absolutamente todo.
Con el tiempo entendí que mi manera de apasionarme sigue siendo válida
Con el paso del tiempo entendí que esa sensación no aparecía solo con el autismo, también aparecía con otras partes de mí:
Con el tiempo entendí que mi manera de apasionarme sigue siendo válida
- No necesito convertir cada interés en una competencia
- No necesito ser el mejor dibujante para disfrutar dibujar
- No necesito dedicarme a la música para emocionarme con una canción
- No necesito memorizar toda la cronología de Star Wars para seguir sintiendo ese cosquilleo cuando aparece una nave en pantalla
Con el paso del tiempo entendí que esa sensación no aparecía solo con el autismo, también aparecía con otras partes de mí:
- Soy un hombre trans
- Soy bisexual (Pero solo se me pega el sueño...mmm sueño)
- Soy autista
- Voy a terapia (Es justo y necesario)
- Voy al psiquiatra (Y estoy a toda madre)
- Tengo tatuajes (Pero no economía para hacerme todos lo que quiero)
- Tengo perforaciones (Tengo 4 perfos en cada oreja, pero aún tengo accidentes con los snake bites después de años... me muerdo)
- Me gusta teñirme el cabello (Pasé de tener el cabello rojo a oscuro por creer en el tinte violeta)
Como si cada etiqueta dijera:
Es extraño lo fácil que aprendemos a disculparnos por existir, porque ninguna de esas palabras apareció para convertirme en alguien diferente.
Las etiquetas no llegaron para cambiarme, sino ponerle nombre a experiencias que llevaban años acompañándome.
No me hicieron más complejo, solo visible una complejidad que siempre estuvo ahí.
Creo que durante mucho tiempo intenté demostrar que merecía cada una de esas palabras, como si necesitara aprobar un examen para ser suficientemente trans.
Todavía hay días en los que aparece esa voz preguntando si realmente pertenezco, la diferencia es que ahora la reconozco. Ya no la confundo con la realidad.
"También eres esto"
Y yo respondiera en silencio:
"Sí... perdón"
Es extraño lo fácil que aprendemos a disculparnos por existir, porque ninguna de esas palabras apareció para convertirme en alguien diferente.
Yo ya era esa persona.
Las etiquetas no llegaron para cambiarme, sino ponerle nombre a experiencias que llevaban años acompañándome.
No me hicieron más complejo, solo visible una complejidad que siempre estuvo ahí.
Creo que durante mucho tiempo intenté demostrar que merecía cada una de esas palabras, como si necesitara aprobar un examen para ser suficientemente trans.
- Suficientemente autista
- Suficientemente bisexual
- Suficientemente masculino
- Suficientemente válido
Qué cansado es vivir intentando demostrar que existes de la manera correcta
Hoy todavía hay días en los que me comparo, días en los que mi cabeza busca diferenciasTodavía hay días en los que aparece esa voz preguntando si realmente pertenezco, la diferencia es que ahora la reconozco. Ya no la confundo con la realidad.
Porque entendí algo que me tomó demasiado tiempo aprender.
Quizá por eso esta entrada se llama Gilded Lily, porque durante años intenté cubrir de oro algo que ya era suficiente.
El problema nunca fue que yo tuviera demasiadas etiquetas, fue crecer creyendo que cada una de ellas me hacía valer un poco menos.
Quizá por eso esta entrada se llama Gilded Lily, porque durante años intenté cubrir de oro algo que ya era suficiente.
Intenté corregir, justificar y perfeccionar una versión de mí que no estaba del todo mal y hoy, por primera vez en mucho tiempo, creo que puedo dejar el oro a un lado.
No porque ya tenga todas las respuestas, sino porque empiezo a sospechar que nunca necesité adornarme para merecer existir. Tal vez ser una persona promedio, llena de contradicciones, intereses, diagnósticos, gustos, cicatrices, tinta en la piel y preguntas sin responder... nunca fue el problema.
Tal vez el problema fue creer que una persona necesita ser menos para valer más.


Hola! A mi me paso lo mismo cuando me diagnosticaron, investigue mucho y me pareció extraño ver que en realidad habían cosas que no se ajustaban tanto a mi forma de ser, aunque igual gracias a eso pude encontrar muchas formas de expresarme y regularme. La verdad fue un momento muy difícil para mi y mi familia y pase mucho tiempo sintiéndome como si tuviera una espantosa enfermedad. A veces sigue sintiendose asi pero intento trabajar en ello.
ResponderBorrarMe alegro que hayas encontrado tu propia forma de ser tu :)
Por cierto, me encanta tu blog :D
ResponderBorrarTu entrada me golpeó muchísimo porque, aunque mi experiencia es distinta a la tuya, hay una parte que sentí muy cercana: esa sensación de tener que demostrar constantemente que uno merece las palabras que lo describen.
ResponderBorrarDurante años yo también viví en esa tierra extraña del "¿y si sí?" y el "seguramente estoy exagerando". Cuando finalmente comencé a entender mi propia neurodivergencia sentí alivio, porque muchas piezas de mi infancia empezaron a encajar: el cansancio social, la sensación de ser distinta, la necesidad de esconder ciertas cosas para parecer "normal", la dificultad para entender por qué tareas sencillas parecían consumir tanta energía.
Y entonces llegó internet.
Que ayuda muchísimo, pero también puede convertirse en un espejo muy tramposo.
Yo también me encontré pensando cosas como: "yo no soy así", "yo sí tengo amigos", "a mí me gustan las fiestas… algunas veces", "puedo mirar a los ojos", "trabajo", "tengo pareja", "hago artes marciales", "¿entonces por qué me siento tan identificada?".
Durante mucho tiempo pensé que el problema era no parecer lo suficientemente autista. Después entendí que el problema era la imagen que yo había aprendido del autismo.
Crecí pensando que existía una única manera de serlo. Una imagen muy concreta, muy masculina, muy infantil, muy rígida. Y la realidad resultó ser muchísimo más amplia.
También me pasó algo parecido con los intereses especiales. Yo adoro la fantasía, D&D, los elfos, los videojuegos, la música y un montón de temas sobre los que podría hablar durante horas. Pero no soy una enciclopedia. No me sé cada dato, cada fecha o cada regla. Y durante mucho tiempo pensé que eso significaba que mis pasiones eran "menos válidas".
Con los años he aprendido que amar algo no tiene que convertirse en una competencia.
Y creo que tu texto toca algo muy importante: esa sensación de tener que aprobar un examen de identidad. Ser suficientemente autista. Suficientemente trans. Suficientemente masculino. Suficientemente neurodivergente. Suficientemente algo.
Es agotador.
Quizá porque muchos crecimos aprendiendo que existir ya venía con condiciones.
Por eso me gustó mucho la idea de Gilded Lily. A mí me recuerda a esa costumbre de intentar decorar, corregir o justificar partes de nosotros que nunca estuvieron rotas. Como si tuviéramos que volvernos más simples, más útiles o más comprensibles para merecer un lugar.
Y al final, tal vez la verdadera dificultad no sea aceptar nuestras etiquetas, sino dejar de pedir perdón por ellas.
Gracias por escribir algo tan honesto. Creo que hay muchas personas leyendo esto que, aunque tengan historias completamente distintas, van a reconocer esa vocecita que pregunta si pertenecen lo suficiente.
Y quizá la respuesta sea mucho más sencilla de lo que parece:
No tenemos que demostrar que existimos de la manera correcta. Ya estábamos aquí desde el principio. 💚
saber la historia de tu diagnostico me inspira, durante años diversas personas me quieren etiquetar, y me he negado a ellas, quiero ponerlo nombre a todo lo que siento, no es solo agregar algo a la lista, es reconocer que existe... suficientemente yo
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