Durante mucho tiempo pensé que aceptar apoyos significaba aceptar una derrota.
Me tomó más de un año empezar a utilizarlos de forma constante y, siendo completamente sincero, todavía hay días en los que me cuesta hacerlo sin sentir un poco de vergüenza.
Me tomó más de un año empezar a utilizarlos de forma constante y, siendo completamente sincero, todavía hay días en los que me cuesta hacerlo sin sentir un poco de vergüenza.
Es curioso, porque si alguien me preguntara si otra persona debería sentirse avergonzada por usar herramientas que le facilitan la vida, respondería que no sin pensarlo dos veces.
Pero cuando se trata de mí... La respuesta cambia.Todavía existe una parte de mi cabeza que intenta convencerme de que debería poder hacerlo solo. Que, si realmente fuera un adulto funcional, no necesitaría nada de eso.
Que bastaría con "aguantar un poco más"... Esa voz lleva muchos años conmigo.Y, durante mucho tiempo, le creí.
Hoy llevo varias cosas conmigo casi todos los días.
Uso Loop Engage (Aunque, siendo completamente honestos, ya ni siquiera tengo un par del mismo color porque logré perder uno de cada juego... Supongo que ahora también son una declaración artística)

También uso audífonos de diadema cuando necesito reducir mucho más el ruido

y casi siempre llevo un audífono Bluetooth en la oreja izquierda mientras trabajo. Muchas veces ni siquiera estoy escuchando música, simplemente está ahí como una pequeña barrera entre el mundo y mi sistema nervioso.

Trabajo de cara al público, eso significa conversaciones constantes, teléfonos sonando, impresoras, clientes hablando entre ellos, personas esperando turno, puertas abriéndose y cerrándose, vehículos pasando por la calle y, de vez en cuando, algún niño que descubre que puede gritar con una potencia digna de un cantante de metal.
Todo ocurre al mismo tiempo.
Ese pequeño audífono no elimina el ruido, no hace magia (OJALA)Lo único que hace es bajar un poco la carga de trabajo que mi cerebro tiene que realizar para procesar todo eso durante horas y esa pequeña diferencia puede cambiar completamente cómo termina mi día.
También llevo juguetes sensoriales y me encantan

Me gustan los colores.
Me gusta sentir cómo se mueven entre mis dedos mientras mi cabeza intenta ordenar el resto del mundo, sin embargo, durante mucho tiempo casi nunca los usé fuera de casa.
No porque no funcionaran... Porque me daba vergüenza.
La diferencia entre un gusto y una necesidad
Durante meses utilicé mis apoyos únicamente dentro de mi casa.Ahí era fácil y podía decirme que simplemente disfrutaba la textura del juguete, que me entretenía girarlo entre los dedos o que era agradable sentir su peso en la mano.
Dentro de mi habitación nadie hacía preguntas, nadie levantaba una ceja o asumía que era inmaduro por tener un objeto diseñado para regularme.
Pero entonces salía y el juguete volvía al cajón.
Porque, de repente, dejaba de preocuparme cómo me sentía yo y empezaba a preocuparme cómo me verían los demás.
Pero entonces salía y el juguete volvía al cajón.
Porque, de repente, dejaba de preocuparme cómo me sentía yo y empezaba a preocuparme cómo me verían los demás.
Con el tiempo entendí algo que parece muy simple, pero que tardé muchísimo en aceptar.
Dentro de casa los usaba porque me gustaban, fuera de casa los necesitaba.
Si alguien usa una férula porque se lesionó una muñeca, nadie responde que es un capricho.
Si una persona utiliza audífonos porque tiene pérdida auditiva, entendemos que son una herramienta.
Entonces...
No creo que el problema sean los apoyos, creo que el problema es la idea que tenemos sobre ellos. Asumimos que crecer significa dejar de necesitar ciertas cosas.
Como si cumplir años hiciera desaparecer automáticamente cualquier dificultad, como si el cerebro recibiera un correo el día de tu cumpleaños diciendo:
"Felicidades. A partir de hoy procesarás todos los estímulos de manera neurotípica."
Dentro de casa los usaba porque me gustaban, fuera de casa los necesitaba.
La diferencia es enorme.Porque dentro de mi casa puedo controlar muchas cosas.
- Puedo bajar el volumen.
- Puedo apagar una luz.
- Puedo cerrar una puerta.
- Puedo cambiarme de ropa si una tela me resulta insoportable.
- Puedo sentarme unos minutos en silencio.
- No puedo pedirle al tráfico que haga menos ruido.
- No puedo bajar el brillo del sol.
- No puedo cambiar el tipo de iluminación de una tienda.
- No puedo evitar que cierta tela roce mi brazo.
- No puedo decirle a una persona que deje de usar un perfume que me está saturando.
- No puedo reorganizar el mundo para que se adapte a la forma en que mi cerebro procesa los estímulos.
¿Por qué debería darme vergüenza?
Hay algo que siempre me ha parecido curioso... Si una persona necesita lentes para ver, nadie le dice que debería esforzarse más.Si alguien usa una férula porque se lesionó una muñeca, nadie responde que es un capricho.
Si una persona utiliza audífonos porque tiene pérdida auditiva, entendemos que son una herramienta.
Entonces...
¿Por qué cuando la herramienta ayuda al sistema nervioso parece existir una necesidad de justificarla?
¿Por qué un adulto puede llevar un reloj inteligente, unos audífonos enormes, una botella de agua de dos litros, una mochila llena de accesorios... pero un pequeño objeto diseñado para ayudar a regularse genera tantas miradas?
¿Por qué un juguete sensorial deja de verse como una herramienta y empieza a verse como algo infantil?
No creo que el problema sean los apoyos, creo que el problema es la idea que tenemos sobre ellos. Asumimos que crecer significa dejar de necesitar ciertas cosas.
Como si cumplir años hiciera desaparecer automáticamente cualquier dificultad, como si el cerebro recibiera un correo el día de tu cumpleaños diciendo:
"Felicidades. A partir de hoy procesarás todos los estímulos de manera neurotípica."
Lamentablemente... Ese correo nunca llegó.
Aprendí a la mala (Intenté aguantar muchísimo)
Intenté convencerme de que era un capricho, que exageraba, que solo necesitaba acostumbrarme... Que algún día dejaría de necesitar todas esas cosas.
No ocurrió.
Lo único que pasó fue que terminé más cansado, más saturado, más irritable y mucho menos presente.
Fue hasta que empecé a usar mis apoyos sin esperar a sentirme completamente desbordado que entendí algo.
Todavía hay días en los que siento vergüenza cuando saco un juguete sensorial del bolsillo. Todavía existe una parte de mí que piensa que alguien va a mirarme raro.
Aprendí a la mala (Intenté aguantar muchísimo)
Intenté convencerme de que era un capricho, que exageraba, que solo necesitaba acostumbrarme... Que algún día dejaría de necesitar todas esas cosas.
No ocurrió.
Lo único que pasó fue que terminé más cansado, más saturado, más irritable y mucho menos presente.
Fue hasta que empecé a usar mis apoyos sin esperar a sentirme completamente desbordado que entendí algo.
No estaban ahí para evitar que viviera, estaban ahí para ayudarme a vivir.
- No me hacen menos adulto.
- No me hacen menos capaz.
- No significan que sea más débil que los demás.
Todavía hay días en los que siento vergüenza cuando saco un juguete sensorial del bolsillo. Todavía existe una parte de mí que piensa que alguien va a mirarme raro.
Pero intento recordar algo: Las personas solo están viendo un pequeño objeto en mi mano, no están sintiendo el ruido que intento soportar, la tela que me raspa la piel, el esfuerzo que hace mi cerebro para seguir una conversación entre diez voces distintas.
Solo ven el apoyo.Yo soy quien conoce la necesidad que existe detrás y esa diferencia cambia absolutamente todo.
Ahora quiero leerte.
Esta entrada nació desde mi experiencia, pero estoy seguro de que no soy la única persona que alguna vez sintió vergüenza por necesitar un apoyo.
Esta entrada nació desde mi experiencia, pero estoy seguro de que no soy la única persona que alguna vez sintió vergüenza por necesitar un apoyo.
¿Hay alguna herramienta, objeto o costumbre que te ayude a sentirte mejor y que durante mucho tiempo escondiste por miedo a lo que pensaran los demás?
Te leo en los comentarios.
Quizá tu experiencia haga que otra persona deje de sentirse sola.
Me sentí muy identificada con esto.
ResponderBorrarEn mi caso no uso Loop ni audífonos inalámbricos porque me lastiman muchísimo el oído, así que encontré una alternativa que sí funciona para mí: audífonos de diadema con cancelación de ruido. No eliminan todo, pero hacen que el mundo sea un poco más llevadero cuando ya estoy saturada.
También tengo varios bichitos estripables en el trabajo. Están siempre en mi escritorio y, aunque para alguien más puedan parecer un simple juguete, para mí son una forma de mantenerme regulada mientras trabajo.
Y los necesito de verdad. Mi trabajo puede ser muy demandante a nivel sensorial; hay días en que el ruido, las interrupciones y el ritmo terminan desregulándome tanto que acabo con una migraña. Antes intentaba aguantar porque pensaba que debía poder con todo "como los demás". Lo único que conseguía era llegar a casa completamente agotada.
Ahora prefiero usar mis apoyos antes de llegar a ese punto. No hacen que desaparezca la sobrecarga, pero sí evitan que escale tanto. Dejé de verlos como un capricho y empecé a verlos como lo que son: herramientas que me permiten hacer mi trabajo sin sacrificar mi bienestar.
Gracias por compartir tu experiencia. Creo que leer testimonios así ayuda a que más personas entiendan que regularse no es un lujo ni una señal de debilidad; es una forma de cuidarnos.
Yo adoro los juguetes sensoriales para apretar... sobre todo squishy que sean mas grandes que la palma de mi mano. DollarCity suele tener algunos buenos juguetes!
BorrarSobre la migraña lo entiendo totalmente, hay días que incluso con apoyos termino como trapo usado y me hace reflexionar en que pudo haber sido peor si ''Hubiese aguantado''
Solo uso tapones de oído y solo dentro de la casa. No tengo otro apoyo. Quisiera comprarme algún día unos buenos audífonos canceladores de ruido pero quién sabe cuándo será. Normalmente cuando salgo de casa me afecta más estar es en un área de espera que caminar entre la gente y como no hago esto mucho no he usado apoyos. Aunque en las salas de espera suelo dibujar todo el rato y escuchar música con audífonos.
ResponderBorrarPequeña recomendación: Brown noise
BorrarEn lo particular los canceladores de ruido me agobian, así que unos buenos audífonos de diadema con brown noise ha sido mi salvación cuando tengo que estar fuera de casa e incluso me relaja mientras hago actividades en solitario
Algo que he hecho cuando todo me parece demasiado es poner brown noise en loa audifonos de diadema y además usar mis loop, se siente raro al inicio pero ayuda bastante cuando lo que necesitas es controlar que quieres escuchar