
Si tuviera que elegir un villano principal en mi vida sensorial, no sería una textura.
Sería el sonido.
Y cuando pega… pega directo al sistema nervioso.
Sería el sonido.
- Porque con el sonido no se va al cerrar los ojos.
- No se puede esquivar fácil.
- No siempre avisa.
El problema no es el volumen (spoiler)
No todo sonido fuerte me molesta y no todo sonido “normal” es tolerable.El problema real suele ser:
- sonidos impredecibles
- sonidos repetitivos
- sonidos agudos
- sonidos mezclados
- sonidos sociales (sí, esos)
Ejemplos clásicos del mal:
- Conversaciones simultáneas
- Voces fuertes sin intención de ser fuertes
- Televisiones prendidas “de fondo”
- Cubiertos chocando
- Pirotecnia (mi némesis)
- Perros ladrando sin patrón
- Ruidos que no puedo identificar
Mi cerebro entra en modo:
- “¿QUÉ ES ESO?”
- “¿SIGUE?”
- “¿VA A VOLVER A PASAR?”
Cuando el cuerpo reacciona antes que yo
Antes de pensar:
- Ya estoy tenso
- Ya fruncí el ceño
- Ya quiero huir
- Ya me duele la cabeza
- Ya me desconecté un poco
Mis aliados (aka tecnología de supervivencia)
Loops- Reducen el caos sin aislarme del mundo.
- No me desconectan: me traducen la realidad.
- cine
- reuniones
- lugares públicos
- conversaciones donde quiero estar pero no sufrir
Brown noise (y sus primos)
Esto merece altar propio.
El brown noise - No me invade.
- No raspa.
- No chisporrotea.
- Como estar en carretera.
- Como un motor lejano.
- Como sostén.
(El white noise me estresa. El pink noise no es para mí. El deep brown… chef’s kiss.)
No es evitación, es regulación
- Usar apoyos auditivos no es rendirse.
- Es dejar de pelear con el cuerpo.
- No me hacen menos funcional.
Ya me acostumbré demasiados años a sufrir en silencio.
Nota importante
Si un sonido te molesta:- no es exageración
- no es debilidad
- no es falta de carácter
Es información sensorial.
Aprender a escucharla es parte de dejar de sobrevivir y empezar a habitar el mundo con apoyos.
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