enero 12, 2026

Poner nombre: Cuando mi cerebro dice “Sin etiqueta no paso”



Yo no pongo nombres porque sea tierno.
Pongo nombres porque si no, colapso.
Mi cerebro ve el mundo y dice:
“Todo esto está bonito, pero ¿Qué es qué?”
Y si no hay nombre… no hay paz.

El multiverso de Philips

Empecemos con lo obvio:
Tengo tres peluches llamados Philips.
No, no es un error.
No, no me confundí.
No, no se me acabaron los nombres.

Simplemente pasó así: Vi la palabra Philips en una de mis llaves y mi cerebro activó el protocolo:
 “Nombre aceptable. Nombre usable. Nombre adoptado.”
Y ya.
No hay:
  • Philips 1, Philips 2 y Philips 3
  • Philips bueno y Philips malo
  • Philips líder
Son Philips colectivo, como sindicato.

(¿Saben qué? Acabo de incluir a un cuarto Philips porque no puedo con los números impar)


Pancracio: no preguntes, solo respeta

Pancracio no siempre es el mismo objeto.
Pancracio es un cargo.
Hoy Pancracio puede ser una silla.
Mañana Pancracio puede ser otra cosa.

No es inconsistencia, es herencia nominal.
Si algo entra a mi vida y mi cerebro dice:
“Esto vibra a Pancracio”
entonces:
  • No se discute
  • No se apela
  • Se archiva como Pancracio
Pancracio no necesita validación externa.
Pancracio es Pancracio, aunque a veces termina siendo Horacio

Cuando el nombre ya venía incluido (y aún así cuenta)

Luego está mi nivel favorito de nombrar cosas:
Llamar al objeto por su nombre literal, pero usarlo como nombre propio.
Ejemplos:
  • “Clip” → Clip
  • “El cubo” → Cubo
  • “El squishy” → Squishy
Y en mi mente eso es totalmente válido porque:
  • Ya existe
  • Ya responde
  • Ya tiene identidad
No necesito ponerle Adam a todo para que funcione (¿Alguien a visto ese vídeo donde dejan al pato Adam nadar en ese lago y se larga en turbo? JA me sigue dando risa)   Esto no es Pixar.

¿Es infantil? No (Creo)  Es logística emocional.

No estoy jugando a que las cosas tengan alma (aunque sí, es divertido).
Estoy haciendo que el mundo sea habitable.

Cuando algo tiene nombre:
  • Deja de ser una amenaza abstracta
  • Deja de ser “eso que anda por ahí”
Entra en una categoría segura
  • Es como ponerle carpeta a un archivo.
  • O frasco a una especia.
  • O etiqueta a la alacena.
Si no lo hago, mi cerebro dice:
“Perfecto, entonces TODO ES TODO AL MISMO TIEMPO.”
Y no gracias.

Por eso el diagnóstico también necesitaba nombre

Con el autismo pasó exactamente lo mismo.
  • No me volvió otra persona.
  • No me “cambió”.
Solo dejó de ser:
  • Un montón de cosas raras
  • Cansancio sin explicación
  • Vergüenza sin motivo
Y pasó a ser:
“Ah. Esto tiene nombre.”

Y cuando algo tiene nombre:
  • Se puede ordenar
  • Se puede entender
  • Se puede dejar de pelear contra ello
Igual que Philips.
Igual que Pancracio.
Igual que Squishy (Malo squishy, malo squishy... ¿Entienden? Cómo la escena en buscando a Nemo donde Dory le dice eso a una medusa chiquita)

Tal vez desde fuera parezca exagerado.
Tal vez piensen que soy raro.
Tal vez alguien diga “qué infantil”.
Pero mientras ellos juzgan, yo tengo mis cosas organizadas, nombradas y bajo control.
Y honestamente, si el precio de la estabilidad mental es convivir con objetos con nombres raros… lo pago con gusto 
Y entre caos sin nombre y paz con Pancracio… la decisión es obvia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario