enero 20, 2026

Pensar en socializar me cansa antes de empezar

No estoy borracho.
Apenas empiezo a notar el alcohol.
La cara un poco caliente.
La mente un poco más lenta.
Y, curiosamente, más honesta.

Últimamente me frustra pensar en socializar.
No porque no quiera gente, sino porque la idea misma ya se siente pesada.


He buscado espacios.
Talleres.
Actividades.
Cosas “para conocer personas”.

Y siempre pasa lo mismo:
no me gusta lo suficiente
esto lo haría mejor solo
esto no es para mí

Durante mucho tiempo pensé que eso significaba que yo estaba mal.
Que no me estaba esforzando.
Que la terapia tenía razón y yo solo no estaba “Intentándolo bien”. 

Pero hoy, con esta claridad medio tibia que trae el alcohol, empiezo a pensar otra cosa.

Tal vez no me cuesta socializar.
Tal vez me cuesta socializar mientras me escondo.

Porque socializar, muchas veces, implica encajar.
Acomodarse.
Editar partes.
Sonreír cuando algo no resuena.

Y eso, para mí, es agotador.

No es que no quiera vínculos.
Es que no quiero vínculos que me pidan desaparecer un poco para existir.

Pensar en “ser sociable” como objetivo me abruma.
Me molesta.
Me tensa.

No porque no quiera a nadie.
Sino porque nunca he tenido demasiada suerte encontrando a alguien con quien no tenga que ocultarme completamente.

Y ocultarse, incluso en silencio, pesa.

No escribo esto para concluir nada.
Ni para decidir cómo “arreglarlo”.

Solo para decirlo en voz alta, sin corregirme.

Tal vez socializar no es algo que deba forzar.
Tal vez es algo que ocurre cuando el espacio deja de exigir.

Hoy no tengo respuestas.
Solo esta sensación honesta y un poco caliente en la cara.

Y eso… por ahora, es suficiente.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario