enero 10, 2026

Cuando algo se vuelve hogar


No siempre supe que lo que me pasaba tenía un nombre.

Durante mucho tiempo pensé que solo era “muy intenso”, “muy clavado”, “muy obsesivo”.
Hoy sé que eran hiperfijaciones.
No es solo que algo me guste.
Es que algo me organiza por dentro.

Animales marinos: no es gusto, es conexión

Mi hiperfijación más constante (La que nunca se ha ido) Son los animales marinos.
No es solo aprender datos (Aunque sí, amo los datos random).
No es solo estética (Aunque el océano es visualmente brutal).
Es algo más profundo.

Me interesa:
  • Cómo se mueven
  • Cómo se comunican
  • Cómo sobreviven
  • Cómo existen sin pedir permiso

Siento una conexión real con los animales en general, pero el mar…
El mar es otro idioma.

Creo que todo empezó muy temprano.
Recuerdo estar enfermito, con gripe, en cama, siendo un bebé… y ver Buscando a Nemo.
No fue solo la película.
Fue el color, el movimiento, el agua, los peces, el ritmo lento y envolvente.
Algo ahí se quedó conmigo.
Desde entonces, el océano se volvió un lugar seguro. Uno al que siempre puedo volver.

Aprender como forma de regularme

Cuando me hiperfijo:
  • Aprendo
  • Observo
  • Conecto
  • Me calmo

No es huir del mundo.
Es entenderlo mejor.

Con los animales marinos, aprender no me cansa: me regula.
Puedo pasar horas leyendo sobre especies, comportamientos, hábitats, curiosidades… y salir de ahí más tranquilo que cuando entré.

Star Wars: “ok… más de esto”

Y luego está la otra gran hiperfijación: Star Wars.
No fue amor a primera vista, fue algo más curioso.
Mi papá me obligó a ver la primera película, yo no estaba convencido.
Pero al terminar pensé: “Ok… más de esto.” Y ahí valí.
Desde los 11 años, Star Wars se quedó conmigo.

Hoy en día colecciono figuras Lego, sets y algunas figuras articuladas  medianas 

No solo por la historia, sino por:
  • Los mundos
  • Los códigos morales
  • Los personajes que no encajan
  • La fuerza como algo que se siente, no que se explica
Otra vez: no era solo entretenimiento.
Era un universo donde podía entenderme sin explicarme.


 No son caprichos, son anclas

Mis hiperfijaciones no son modas. No son fases que “ya se me van a pasar”.
Son anclas.
Me ayudan a:
  • Regular emociones
  • Sostenerme cuando el mundo pesa
  • Encontrar sentido cuando todo parece ruido
  • No me desconectan de la realidad.
  • Me permiten permanecer en ella sin romperme.

1 comentario:

  1. me encanta como el mundo marino se ve reflejado en tu blog!!, (el mundo marino para mi es una fijación, pero las tortugas son mi hiperfijacion)

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