
Cuando escucho la palabra “disforia”, muchas personas imaginan algo extremo.
Odio absoluto, rechazo constante, deseo de arrancarse la piel.
En mi caso no funciona así.
No odio mi cuerpo.
Pero hay partes que activan algo inmediato, como una alerta interna.
No es asco, es ansiedad.
Como tener algo en la cara y necesitar quitarlo ya.
No porque sea horrible, sino porque no coincide con lo que tu mente espera sentir.
Mi pecho, por ejemplo, no me genera rabia.
Es automático, físico.
Es una alarma que se prende sin pedir permiso.
A veces lo manejo evitando el espejo.
A veces usando sudaderas que no desaparecen nada, pero me hacen sentir menos expuesto y lo curioso es que no todo mi cuerpo está en conflicto.
Mi pecho, por ejemplo, no me genera rabia.
Me genera ruido.
Es una alarma que se prende sin pedir permiso.
A veces lo manejo evitando el espejo.
A veces usando sudaderas que no desaparecen nada, pero me hacen sentir menos expuesto y lo curioso es que no todo mi cuerpo está en conflicto.
Hay partes que la disforia no toca.
Eso también me parece importante decirlo, porque rompe la idea de que siempre es un rechazo total.
En mi caso es focalizado, situacional.
Se activa y uno de los disparadores más claros no es el espejo.
Cuando alguien me habla en femenino, algo cambia por dentro.
No es enojo inmediato, es como si me empujaran fuera de mí.
Es una fricción interna entre cómo me sé y cómo me están nombrando.
Eso también me parece importante decirlo, porque rompe la idea de que siempre es un rechazo total.
En mi caso es focalizado, situacional.
Se activa y uno de los disparadores más claros no es el espejo.
Es el trato.
Cuando alguien me habla en femenino, algo cambia por dentro.
No es enojo inmediato, es como si me empujaran fuera de mí.
Es una fricción interna entre cómo me sé y cómo me están nombrando.
Legalmente tengo menos de un año siendo oficialmente reconocido como hombre.
Menos de un año.
Eso significa que durante mucho tiempo el mundo me trató de una forma que no coincidía conmigo y aunque el documento cambie, el hábito social tarda más.
Menos de un año.
Eso significa que durante mucho tiempo el mundo me trató de una forma que no coincidía conmigo y aunque el documento cambie, el hábito social tarda más.
A veces siento que estoy oficialmente aquí… pero socialmente todavía estoy a medio camino.
La disforia, al menos para mí, no es constante.
No me despierto odiándome, es un desajuste.
No me despierto odiándome, es un desajuste.
La mente espera una cosa.El espejo muestra otra.El entorno nombra algo distinto.
No es odio.
Es incongruencia y esa incongruencia cansa.
Me pregunto si otras personas viven algo parecido.
¿La disforia siempre es odio, o también puede ser alarma?
¿Es constante o aparece en momentos específicos?
¿Se activa más por el cuerpo… o por cómo el mundo te trata?
¿Alguna vez te has sentido fuera de lugar no por quién eres, sino por cómo te nombran?
Quizá legalmente llevas poco siendo un "EL", pero pienso que siempre lo has sido... En mi caso no se si es dismorfia, pero siento que es algo que llega de la nada, no con todo, solo aparece...
ResponderBorrarEs un termino que nunca había escuchado
ResponderBorrarOla te entiendo completamente, sólo que yo todavía no soy reconocido legalmente como hombre. Eres hombre y siempre lo has sido. Para mí la disforia es querer decirle y gritarle a la sociedad que soy hombre y no sólo alguien que se cree uno, creo que sería suficiente si sólo yo sé lo que soy y estoy bien con eso, pero no puedo permitir que me traten como algo que no soy. tekierobro fuerza leon
ResponderBorrarAnimo, bro. Si algo puedo decirte de la parte legal es que llegar da una satisfacción enorme, el papeleo que se corrige después de eso ya no tanto jaja.
BorrarPor cierto, no seas impulsivo como yo y te decidas por el nuevo nombre legal ya en el registro jajaja
JEJE llevo 6 años con el mismo nombre, creo que estoy bien con tenerlo toda la vida, me aterra el papeleo después de cambiarme el nombre y todo eso :c
Borrar